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Economía para transportistas (o sobre la competencia perfecta)

Posted by Roberto on 14:29 in , ,
Todavía no he escrito nada sobre la supuesta huelga de transportes que nos ha azotado esta semana, así que para empezar, deberíamos aclarar términos y decir que no se trata de una huelga, sino de un cierre patronal. Por cierto, cierre ilegal, ya que no se ajusta a ninguna de las causas que contempla la ley (ver Art 12 del Real Decreto-ley 17/1977, de 4 de marzo, sobre Relaciones de Trabajo)

Creo que sobra entrar en las consecuencias que ha tenido el paro: atascos kilométricos, desabastecimiento, pérdidas millonarias para la agricultura y la industria, pérdida de contratos y clientes fuera de nuestras fronteras, camioneros quemados por sus compañeros, etc.
Fuera de valorar la actitud de los piquetes y de los convocantes (Fenadismer, Confedetrans, Antid, un 12% del sector), voy a pararme en su principal requerimiento: una tarifa mínima para el sector. Para comprender lo que piden, debemos conocer lo que es un mercado de competencia perfecta. Este tipo de mercados debe reunir los siguientes requisitos:
  • Muchos compradores y muchas empresas oferentes, de forma que todos son precio-aceptantes, es decir, nadie tiene volumen suficiente para poder influir en los precios negociados.
  • Producto homogéneo en todas las empresas.
  • Información perfecta sobre las condiciones del mercado. Estas tres condiciones se traducen en la existencia de un precio único que tanto unos como otros deben asumir.
  • Libre entrada y salida de empresas. No hay barreras de entrada al sector.

Pues bien, si se dan estas maravillosas circunstancias resultará que tenemos un mercado de competencia perfecta. La atomización del sector del transporte, el servicio ofrecido y las bajas barreras de entrada hacen suponer que se trata de uno de ellos.

  • En un mercado de competencia perfecta en el que hay beneficios superiores a los del resto de sectores, las empresas acuden buscando el negocio. Al aumentar la oferta bajan los precios y desaparecen los beneficios extraordinarios.

  • De la misma manera, en caso de existir pérdidas, las empresas empiezan a echar persianas, la oferta cae y los precios suben, restableciendo una situación de equilibrio.

En esta gráfica podemos ver en abscisas el nivel de producción de una empresa, y en ordenadas los costes medios de producir, que descienden hasta un cierto punto, a partir del cual empiezan a subir. Vemos también la curva CM (costes marginales) o el incremento en los costes totales al aumentar la producción una unidad. Es lógico que una empresa sigue produciendo mientras el precio está por debajo del coste marginal, pues al aumentar más el ingreso que los costes, aumenta el beneficio.

Pues bien, cuando los precios son lo suficientemente altos como para cruzarse con el CM por encima de los costes medios, las empresas tienen beneficios, lo que atrae a otras, y hace que el precio baje hasta que corte al CM en el mínimo de los costes medios. La competencia perfecta es maravillosa, ya que obliga a las empresas a producir lo más barato posible, y esto beneficia al consumidor.

Los transportistas dicen que trabajan con unos precios bajo coste. Esto no puede ser verdad, al menos para todos, pues en ese caso acabarían desapareciendo. Lo que pasa es que existen empresas lo suficientemente grandes y eficientes como para aprovechar economías de escala (gran volumen, menores costes medios) y producir con unos costes suficientemente bajos como para tener beneficios donde las demás pierden. Aquí entra en juego el señor Darwin: o te adaptas, o te extingues.

Así que los menos eficientes se ponen a pedir una tarifa o precio mínimo que les permita sobrevivir. Es decir, piden al gobierno que suba artificialmente el precio de equilibrio, y esto acabaríamos pagándolo todos los consumidores. Solución económicamente ineficiente (ver en el gráfico la pérdida de eficiencia al producir a un coste superior al beneficio social), y además ilegal, pues va en contra del ordenamiento comunitario de defensa de la competencia, perjudicando además al interés general de la población.

En definitiva, el problema del sector es que está demasiado atomizado y sobredimensionado, sobran entre un 25% y un 30% de los camiones. También sobra intrusismo, dicho sea de paso. Así que nada, a reestructurarse y a trabajar de forma eficiente.

¿Tarifa mínima? No, gracias. Si se pudiera conceder, me veo a la semana siguiente pidiendo precios mínimos por ley a los bares y restaurantes (por cierto, estos sí que han visto menguar beneficios por el incremento de costes desde que entró el Euro), a peluqueros, panaderos y gaiteros. Para algo bueno que tiene el libre mercado, dejémoslo funcionar. Por cierto, ¿son los únicos profesionales que usan gasóleo en su trabajo? ¿Qué hay del trabajador que tiene que coger cada día su coche para ir al tajo? A romperse la cabeza toca para ofrecer el producto más barato que los demás. Los sufridos consumidores lo agradeceremos.


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2 Comments


Hay precios mínimos en muchos sectores, eso también tienes que contarlo.

Los piquetes una vergüenza, pero lo mismo se puede decir del Gobierno por no impedir su actividad a tiempo


Hola, gracias por tu comentario.

Estoy de acuerdo contigo en cuanto a la indignación que me provoca ver la actuación de los piquetes. Discrepo en cuanto a la actuación del Gobierno. El paro empezó el lunes, se desmadró el martes y el miércoles por la mañana se anució mano dura contra los piquetes.
¿Hubiera merecido la pena sacar a las fuerzas de seguridad a la calle al empezar la huelga? Seguro que alguien habría tachado al gobierno como mínimo de estalinista, además de las simpatías que hubiera provocado la causa entre la población. Creo que la reacción ha sido mesurada, aunque habrá opiniones para todos los gustos.

Respecto a los precios mínimos en otros sectores, te agradecería que nos dejaras unos ejemplos para que podamos debatirlos.

Un saludo.

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