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Varios premios Nobel admiten no tener recetas para salir de la crisis

Posted by Roberto on 11:05 in ,
La localidad alemana de Lindau reúne a los más prometedores economistas con galardonados con el premio Nobel. Hace una semana se celebró la tercera reunión bienal de galardonados en Economía. Estuvieron allí Scholes, Merton, McFadden, Stiglitz, Solow... y ninguno de ellos dice tener soluciones para la actual crisis económica, que reúne algunos factores que nos recuerdan a las crisis de los 70 pero con otros que hacen temer por que sea más duradera, como veíamos hace unos meses en el artículo de Krugman. Algunos videos de lo que allí se debatió podéis verlos en este link.

Y lo que nos preguntamos es: ¿por qué no se dirijen al portavoz del PP, Sr. Montoro, que tiene la solución en las manos?
¿Es que no conocen estos premios Nobel el programa económico de Mariano Rajoy?
Deberíamos empezar a llamar al portavoz de economía del PP "Cristo" Montoro, por lo milagrosas que son sus recetas.
PD. Gracias, Peperufo

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Las políticas de empleo y su competencia autonómica

Posted by Roberto on 10:45 in , ,
¿Qué competencias tiene cada administración en cuestiones de nivel de empleo y políticas destinadas a estimular la contratación? ¿A quién se deben pues exigir responsabilidades? El siguiente artículo, publicado por el diputado regional Mariano García Pérez en La Verdad nos aclara algunos conceptos.

La Región de Murcia es la comunidad con el mayor incremento del paro en el último año. Ésta es sin duda la manifestación más dolorosa de una crisis internacional en la que, según los expertos, confluyen tres factores; dos externos que afectan a la mayoría de países, como son el crecimiento de las materias primas y en especial del petróleo y, la falta de liquidez provocada por la crisis hipotecaria de EE UU y la subida del euríbor. Existe otro factor interno, que es la desaceleración del sector de la construcción y los servicios asociados. Y en ese tercer factor propio de España aparece Murcia como el prototipo de burbuja inmobiliaria.

En este contexto es una realidad que las políticas sociolaborales se han convertido en centro de interés de la sociedad, no en balde el último barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) refleja que la economía y el paro son las principales preocupaciones de los ciudadanos. Y es una obligación para los políticos ocuparnos de lo que preocupa a los ciudadanos.

¿Cuántas veces hemos oído que esto iba a estallar, que íbamos demasiado deprisa? Y en Murcia, ¿qué, y quién tiene algo que decir del aumento del paro?. Para responder a esta pregunta basta analizar, por una parte, los flujos de entrada en el paro regional registrado (aumento del paro en el sector de la construcción, en el último año del 97%); y por otra, la coyuntura económica regional y su diferencia con otras regiones que diversificaron sus sectores productivos y huyeron de la burbuja inmobiliaria y hoy reducen paro y están mejor preparadas para salir de la situación que atraviesa la economía.

Aunque se debería haber hecho antes, ahora lo que importa es empezar a trabajar para decidir cómo actuar a través de las políticas de empleo, y sus políticas afluentes de formación profesional, de seguridad y salud laboral o las vertientes sociolaborales de las políticas de familia, juventud, discapacitados, inmigrantes, cohesión social etc.

El Gobierno regional de Murcia no ha presentado ningún plan en el Parlamento, no ha aceptado las propuestas de los grupos parlamentarios de la oposición, y se ha dedicado a gastar sus energías en culpabilizar al Gobierno de la nación. A pesar de eso, seguimos tendiendo la mano y arrimando el hombro para salir cuanto antes de esta situación.

Pero, por lo que no podemos pasar es por que se intente hacer lo blanco negro. Es preciso que, sin entrar en teorizaciones y clasificaciones doctrinales, abordemos el debate con rigor y seriedad evitando intoxicaciones interesadas y mensajes simplistas que poco ayudan a resolver los problemas de los ciudadanos. Es necesario que se aclaren algunos conceptos y responsabilidades en el ámbito de las políticas públicas, y en particular de las políticas de empleo como parte troncal de las políticas sociolaborales.

Las políticas de empleo se dividen en tres grupos: las de intermediación, las activas y las pasivas. Las de intermediación son las que tratan de poner en contacto las ofertas de trabajo con los demandantes de empleo para su colocación. Las políticas activas son las que tratan de procurar trabajo a la población activa (orientación, inserción laboral, fomento de la contratación, espíritu empresarial y economía social). Las pasivas tratan de proteger económicamente a quien no tiene trabajo (prestaciones y subsidios de paro).

En el modelo español de gestión de las políticas de empleo el reparto de papeles a grandes rasgos es el siguiente: intermediación y políticas activas corresponden a las comunidades autónomas y las políticas pasivas son del Estado, como parte del régimen económico de la Seguridad Social. Igual que las bonificaciones de Seguridad Social.

Con esta distribución de competencias no se puede atribuir la disminución del paro a las políticas activas de empleo del Gobierno autónomo y decir que los aumentos del paro no correspondan a esas mismas políticas activas de empleo, sino al Gobierno central, y además, manteniendo el discurso sólo en los periodos en que ese gobierno es de otro signo con la intención de desgastarlo políticamente.

¿Tiene algo que decir el máximo representante de una comunidad como la nuestra a la que el esquema competencial le atribuye el fomento del desarrollo económico en el territorio autonómico (artº 148 CE), las políticas activas de empleo y las funciones de intermediación laboral? Presidente Valcárcel: ¿Qué le decimos a las familias, a los trabajadores y a los empresarios? No es serio decirles que cuando la cosa va bien es cosa mía, y cuando las cosas van mal, es culpa de otro. Ya decía Kennedy hace casi cincuenta años que las victorias tienen muchos padres, mientras que la derrota es huérfana.

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Otro ridículo de TVE

Posted by Roberto on 0:50 in ,
"Voy por la calle, no veo ni a Dios / es que hay partido de la selección..." Más de uno recordará la canción de los Celtas Cortos, Skaparate Nacional. Pues bien, anoche me vino a la cabeza la canción al ver cómo mientras todas las cadenas nacionales y autonómicas se volcaban con el trágico accidente de Barajas, TVE consideró mucho más prioritario darnos el tostón con el amistoso España - Dinamarca. Mientras, la 2 repetía una y otra vez en diferido la jornada olímpica.

Si Cuatro, A3, T5, la Sexta... fueron capaces de alterar sus parrillas, ¿por qué TVE con dos canales (de acceso a todo el mundo) no lo hizo? ¿Tan difícil era pasar el fútbol a la 2 e informar en la primera? ¿Cómo es posible que CNN, BBC o Euronews le llevaran la delantera a nuestra televisión pública? ¿Por qué TVE siempre se las está dando minuto sí y minuto también de que son un referente informativo?

Una cosa sí hay que decir a favor de TVE: con su decisión de ofertar el fútbol fue líder de audiencia del día, con 2.611.000 individuos sintonizados. "Es el país de don Balón / por mi equipo manifestación...". Panem et circenses.

Un último apunte, de carácter económico: estos personajes de TVE nos costaron a las arcas públicas 435 millones de euros durante el pasado 2007, eso tras el plan de normalización que entre otras cosas prohíbe el endeudamiento al ente, que llegó a acumular hasta 7.000 millones de €uros de deuda. Pues bien, con el presupuesto anual al que hacía referencia se podrían comprar, por ejemplo, un millón de ordenadores para las aulas de nuestros colegios e institutos. En fin, como accionista (por narices) de RTVE, exijo dimisiones y cabezas.

Actualización del post a 18 de septiembre de 2008

¿Por qué nunca podremos ser como los alemanes? Ver cómo dieron ellos la noticia

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El contrato laboral en aguas turbulentas, por Juan José Dolado

Posted by Roberto on 10:24 in , ,
En plena crisis económica, y con el diálogo abierto entre los agentes sociales, surge siempre la cuestión de la temporalidad de los contratos, así como la del abaratamiento del despido como mecanismo para lubricar el mercado laboral. En el artículo que reproduzco hoy, el profesor Dolado hace un análisis muy interesante del tema, introduciendo algunos conceptos económicos como la "selección adversa" que pueden ayudarnos a entender mejor la cuestión. Espero que os guste tanto como a mí.

Las primeras impresiones tras la reanudación en junio del diálogo entre los agentes sociales -clave para resolver la grave de-saceleración económica actual- no inducen al optimismo. Por ello, pretendo reflexionar en estas líneas sobre algunas cuestiones que debieran estar en dicha agenda.
Un tema clave tiene necesariamente que ver con el principal rasgo diferencial de mercado laboral español respecto a nuestro entorno: la todavía enorme tasa de precariedad/temporalidad que afecta al 30,15% de los asalariados en España. Las reformas anteriores (1994, 1997, 2001, 2002 y 2006) no han conseguido eliminar este escollo. Tampoco ahora parece que vaya a solucionarse pues las cúpulas sindicales se muestran reacias a abordarlo y las peticiones de la patronal no parecen razonables.
El nudo gordiano está en la brecha existente entre las indemnizaciones por despido improcedente entre contratos indefinidos y temporales: (i) 45 días por año de servicio (p.a.s.) (con un máximo de 42 mensualidades) -el coste mayoritariamente afrontado por las empresas ya que los nuevos contratos de 33 días todavía son minoritarios- y (ii) 8 días p.a.s. (con un máximo de 12 mensualidades). Los empresarios aducen que este diferencial les empuja a ser muy remisos a la hora ofrecer contratos indefinidos, pese a que la temporalidad acaba siendo muy perjudicial para sus propios intereses. En efecto, dada la enorme rotación de los trabajadores temporales, reciben escasa formación por parte de las empresas, lo que afecta negativamente a su productividad. Además, los propios trabajadores tienen pocos incentivos para mejorar su rendimiento ya que, por mucho que se esfuercen, están condenados a ver sus contratos rescindidos.
Argumentos simples de economía política nos dicen que la resolución de este problema es complicada, ya que los trabajadores con contratos indefinidos suponen un 62% de la clientela potencial de los sindicatos (asalariados más parados), por lo que las cúpulas defienden el statu quo de sus votantes mayoritarios, ignorando los intereses del 38% restante. Sin embargo, la lógica económica y la abundante evidencia empírica existente respecto a los efectos de los costes de despido sobre el empleo, dan pistas seguras sobre posibles soluciones. Es bien sabido que la reducción de los costes de despido aumenta los flujos de creación y destrucción de puestos de trabajo. Aumenta la creación puesto que se reduce el coste laboral de las empresas e incrementa la destrucción porque al abaratarse el despido aumenta su consumo por parte de las empresas, sobre todo en fases bajas del ciclo, como la actual. En estas circunstancias, el resultado neto de ambos efectos sobre el nivel de empleo/paro suele ser ambiguo.
Sin embargo, un resultado nada ambiguo surge cuando la diferencia entre los costes de despido asociados a ambos tipos de contratos no es elevada, al contrario de lo que ocurre en España. En este caso aumenta indefectiblemente el empleo. La intuición es bastante sencilla: cuanto menor sea la diferencia de indemnizaciones, mayor será la tasa de conversión de temporales a indefinidos, menor la rotación de trabajadores temporales entre empleo y desempleo y, por tanto, menor la tasa de paro.
Frente a las posturas ultraliberales de rebajar drásticamente los costes estatutarios del despido improcedente, la respuesta de nuevo es contundente: los costes de despido son imprescindibles ya que proporcionan al trabajador un instrumento esencial de seguro frente riesgo de despido involuntario que los mercados privados de seguros no podrán proporcionarles por problemas de selección adversa. Al no poder las potenciales aseguradoras identificar perfectamente a los trabajadores demandantes de seguro con alta y baja propensión al despido, acabarían fijando primas excesivamente altas para éstos últimos, los cuales no suscribirían el seguro. Por tanto, los únicos demandantes del mismo serían los trabajadores más propensos a ser despedidos, lo que arrastraría a las aseguradoras a la quiebra, es decir un argumento similar al que justifica la existencia del seguro obligatorio de automóvil. De hecho, la experiencia nos dice que, en ausencia de indemnizaciones estatutarias, las propias empresas estarán dispuestas a ofrecer esta cobertura de riesgo a sus trabajadores con el fin de protegerles a cambio de una mayor cooperación con la empresa. Como botón de muestra, un 50% de las compañías norteamericanas con convenios de empresa ofrecen indemnizaciones no estatutarias a sus trabajadores.
Así pues, el quid de la cuestión está en cómo reducir este diferencial. Una posibilidad viable sería crear una nueva modalidad de contrato laboral con varios tramos de indemnizaciones mucho mas similares entre sí: por ejemplo, 8 días para el primer año, 12 para el segundo, 15 para el tercero, 20 para el cuarto, 25 para el quinto y 37 en adelante. Con estas cifras, el coste para una empresa de rescindir el contrato a un trabajador con diez años de antigüedad sería casi idéntico (80+5x36=260 días) al coste esperado con las indemnizaciones actuales (257 días), suponiendo una duración máxima de 2 años para un contrato temporal y una tasa de temporalidad del 30%. La gran ventaja del nuevo contrato es que desaparecería de un plumazo la gran brecha entre 8 y 45 días que atemoriza a los empresarios, al tiempo que el monto esperado de indemnizaciones que percibirían los trabajadores no variaría.
Las propuestas de la patronal, consistentes en perpetuar las bonificaciones a la conversión de contratos temporales en indefinidos y en reducir las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, parecen poco oportunas. En un país que se gasta más de 3.000 millones de euros en bonificaciones y con un problema grave de financiación del sistema de pensiones a menos de dos décadas vista, no parece muy conveniente bajar alegremente las cotizaciones.

Juan José Dolado es catedrático de fundamentos del análisis económico de la Universidad Carlos III de Madrid

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Ideas que guían este blog

"El liberalismo económico es la zorra libre en el gallinero libre"

Rosa Luxemburgo

"Donde hay educación no hay distinción de clases"

Confucio

“El alojamiento es una necesidad humana prioritaria, como el alimento y el agua, y una condición esencial de la vida civilizada. Cuando se comprendan estas verdades, se reconocerá el problema de estar sin hogar como lo que verdaderamente es: una afrenta contra la dignidad humana y la denegación de un derecho humano básico.”

Lord Scarman

"Querer informarse sin esfuerzo es una ilusión que tiene que ver con el mito publicitario más que con la movilización cívica. Informarse cansa y a este precio el ciudadano adquiere el derecho de participar inteligentemente en la vida democrática"

Ignacio Ramonet.

"Al mismo tiempo que mejora la organización de los mercados de inversión, aumentan, sin embargo, los riesgos del predominio de la especulación. Los especuladores podrían no resultar perjudiciales si fueran como burbujas dentro de una corriente empresarial estable; lo grave se produce cuando es la empresa la que se convierte en una burbuja en medio del desorden especulativo".

"Cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un subproducto de las actividades de un casino, es probable que el trabajo se haya hecho mal".


J. M. Keynes. 1936

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