Interesante artículo sobre cómo está viviéndose la crisis en un país con una política económica marcadamente liberal como es Irlanda. El sueño irlandés se ha convertido en una pesadilla. Tomen buena nota los tenaces neocons españoles.
Años de políticas ultraliberales han debilitado el Estado y hundido los servicios sociales
El sueño que el PP pretendía para España sume a Irlanda en una pesadillaS.C. Publicado en Elplural.com el 21 de abril de 2009 
Irlanda, cuyo crecimiento les valió el sobrenombre de “tigre celta” en alusión a los pujantes economías asiáticas, es ahora uno de los países europeos que más está sufriendo los rigores de la crisis. Su PIB se hunde, los precios caen y el paro se dispara y en la mayor parte de los indicadores empeora la media europea. La quiebra de todo tipo de negocios es visible en la calle, la delincuencia y el consumo de drogas aumentan y se toman medidas contra los extranjeros en un país que lleva a gala ser tierra de emigrantes. El modelo en el que se basó el crecimiento irlandés tiene algunos paralelismos con España, como la burbuja inmobiliaria, sin embargo existen diferencias importantes, y es que en la isla tienen que afrontar la crisis sin apenas presencia gubernamental y deteriorados servicios sociales, tras años de adelgazamiento del Estado a través de políticas ultraliberales. Era el modelo que defendían abiertamente Aznar o Aguirre, citando frecuentemente el “milagro” irlandés, y que ahora siguen reivindicando aunque obviando las penalidades de Dublín.
Irlanda se enriqueció rápidamente con un modelo económico basado en impuestos bajos, incentivos a la inversión, un euro fuerte o el rigor presupuestario basado en el recorte en las inversiones de los servicios sociales. Algunas grandes empresas
acudieron atraídas por las ventajas fiscales, se importó mano de obra, especialmente la procedente de otro país católico como Polonia y los intereses bajos llevaron a inversiones generalizadas en ladrillo. El valor de las casas había aumentado hasta en diez veces su valor desde el inicio del boom.
Hundimiento del PIB hasta del 8%
“Una década y media de boom cambió por completo la sociedad, la cultura e incluso la religión; una nación de campesinos se convirtió en otra de especuladores inmobiliarios que conducían Porsches y compraban pisos en Bucarest y Sofía con créditos que los bancos concedían encantados”, resume el ex banquero John O’Keefe según recoge La Vanguardia. En un extenso reportaje el diario da cuenta de las cifras de la bonanza precedentes y las actuales del hundimiento, así como de la erosión social que se traduce en rupturas familiares, aumento de la mendicidad y del consumo de drogas, y es que Irlanda cuenta con algunos de los peores registros económicos de la UE. En 2008 el PIB cayó 3% y las estimaciones para este año son de una contracción de hasta el 8% -en España el Gobierno contempla un descenso del 1,6% y las previsiones más pesimistas del Banco de España de un 3%-. A pesar de la intervención gubernamental se mantiene la incertidumbre sobre los depósitos bancarios, y es que el respaldo de todos ellos costaría el 250% de la producción anual.
Deuda privada disparada
En la actualidad, las familias irlandesas deben el 200% del PIB nacional, la cifra más alta del mundo desarrollado. Irlanda es, después de España, el país europeo que más rápidamente destruye empleo. La diferencia con nuestro país es que allí los parados sólo pueden cobrar 15 meses de desempleo -24 en España- y se encuentran con unos deteriorados servicios sociales tras años de recortes por la ortodoxia ultraliberal. El Estado no dispone de margen para recurrir al gasto público para impulsar su paralizada economía. Si en tiempos de bonanza, el Gobierno insistía en bajar impuestos, ahora los sube a pesar del riego de ahogar a sus contribuyentes, precisamente ahora, pero el déficit apremia.
Repliegue interior
Ahora, Irlanda acaba de endurecer las leyes de inmigración para algunas profesiones en un intento por proteger los empleos locales pero también de tranquilizar a una opinión pública cada vez más xenófoba en medio de las dificultades pero que estuvo durante años demandando mano obra barata.
Espejo roto en el que el PP se sigue mirando
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