1

¿Necesitamos estímulos o reformas?

Hace un par de días, Guillermo de la Dehesa, uno de los mejores economistas de nuestro país, presentó su nuevo libro: La primera gran crisis del S. XXI (Alianza Editorial). La presentación tuvo el aliciente añadido de contar con la colaboración de cuatro ex-ministros de economía: Boyer, Solchaga, Rato y Solbes. [ver Expansión] [El País] [Cinco Días]
Alguno auguraba un crudo enfrentamiento entre ellos, pero no se produjo. Lo que sí vimos son las profundas diferencias que siguen marcando a socialdemócratas y liberales en cuanto a cómo atajar una crisis. Boyer, Solchaga y Solbes insistían en la necesidad de mantener los estímulos en estos momentos, algo en lo que Krugman estaría bastante de acuerdo. Proceder en estos delicados momentos a endurecer la política fiscal o la monetaria podría causar una fuerte recaída. Nos sobran ejemplos históricos de grandes meteduras de pata: uno de ellos es la retirada de estímulos en 1937 por parte de Roosevelt que recrudeció la crisis iniciada en 1929 tras la recuperación que comenzó en 1933 a raíz de la aplicación de medidas keynesianas. Otro ejemplo es la política contractiva de Japón en 1996, que ayudó a consolidar lo que ha venido a conocerse como la década perdida [ver más]. Solbes, no obstante avisa de algo que ya apunté yo hace algún tiempo en mi artículo La necesaria reforma fiscal: el gasto público debería realizarse con bastante más criterio que hasta ahora (pensemos en el PlanE). En el otro lado estaba Rato. Según él, los esfuerzos fiscales han sido ya muchos y no se pueden seguir sosteniendo, por lo que ahora tocan reformas estructurales. ¿Quién tiene razón, Rato o Solbes y compañía? Seguramente todos, aunque la cuestión es elegir sabiamente el orden. Posiblemente ahora lo más importante sea volver a la senda de la creación de empleo, y una vez en ella, acometer esas reformas. Os dejo para terminar con un artículo que ahonda en estas cuestiones. Es de Antón Costas, catedrático de Política Económica de la UB, y se publicó en El País Negocios el pasado 25 de octubre de 2009.

Cinco erres para mover la economía, por Antón Costas

Dice un refrán que "a perro flaco todo son pulgas". Algo así le ocurre a la economía española. Hasta hace un poco más de un año era un ejemplo a imitar, un "milagro económico". Crecía, creaba empleo, tenía estabilidad presupuestaria y de precios. Tenía algún defectillo congénito, como era su escasa productividad, pero en todo caso era una enfermedad asintomática que no impedía crecer. Pero una vez ha entrado en recesión, todo son males y defectos.


La crisis financiera y el fallo de los bancos en suministrar ese bien público que es el crédito (¿qué haríamos con las empresas eléctricas privadas si dejasen de suministrar el servicio público?) han traído el hambre de consumo e inversión. Ahora todo son parásitos, como el desempleo y la pobreza, y defectos estructurales. ¿Qué hacer? ¿Aprovechamos para reformarla, o primero remediamos la debilidad del sector privado con más gasto público, aunque para ello tengamos que endeudarnos?


Acogiéndose a lo de que "nunca se debe desaprovechar una buena crisis", algunos priorizan reformas profundas aun antes de que el enfermo se recupere. El riesgo es que haya que decir lo del cirujano cínico: "La intervención fue bien, pero el paciente murió". En sentido contrario, es sorprendente la cantidad de males y defectos que desaparecen con una buena alimentación.


Para hacer que la economía vuelva a funcionar va bien pensar en una estrategia con cinco R: rescate, recuperación, reconversión, reforma y reequilibrio.


La magnitud del desplome del valor de los activos inmobiliarios y el peso que las operaciones con esos activos tenían en el balance de los bancos amenazaron hundir el sistema financiero. La primera tarea tenía que ser, y sigue siendo, salir al rescate de los bancos, utilizando para ello el dinero de los contribuyentes y provocando déficit público. Los bancos son un bien público, pero los banqueros no. El hecho de que se utilicen recursos de los ciudadanos para remediar los desaguisados de directivos muy bien pagados que no se hacen responsables de sus fallos ha generado una justa indignación. Más allá de la crisis, ésta es una de las grandes cuestiones pendientes que nos deja esta crisis financiera.


La siguiente R es la recuperación de la actividad económica. Una economía de mercado no funciona si no existe consumo e inversión privada. Cuando desaparecen, como es el caso, hay que salir al rescate de la demanda. Eso genera más gasto público y, como con la crisis caen los ingresos por impuestos, también más déficit.


¿A qué damos prioridad a corto plazo, a la recuperación o al déficit? Imaginen a un piloto de una aerolínea con problemas que cuando el avión aún está despegando decide sacar potencia a los motores para ahorrar combustible. El desastre. El conflicto entre recuperación y déficit hay que resolverlo en el medio plazo.


La tercera R es la de la reconversión industrial y financiera. Una recesión no es sólo una simple caída temporal de la demanda. Al contrario, es como un vendaval que a la vez que se lleva por delante empresas y modelos de negocio obsoletos, libera energías acumuladas que hacen surgir nuevos negocios y empresas. Más de la mitad de las grandes empresas de la lista de Fortune nacieron durante una recesión. Esta "destrucción creadora" obliga a sectores y empresas a reestructurarse o desaparecer.


Eso es lo que ocurrió, como recordarán los menos jóvenes, en los años ochenta, cuando tuvimos que llevar a cabo una fortísima reconversión industrial. Lo mismo hay que hacer ahora con el sector de la construcción o el turístico, entre otros. Han de transformarse desde modelos de negocio que en muchos casos son aún artesanales en verdaderas industrias. Como dije aquí en otra ocasión, se trata de mejorar el "modelo" productivo, no de cambiarlo. Eso exige una profunda reforma empresarial, en la que los protagonistas son los empresarios y trabajadores. Pero el sector público ha de ayudar mediante planes que fomenten esa reconversión y la reforma. Planes que también generan déficit público.


La cuarta R es la de la reforma de las instituciones y reglas que rigen la conducta de los agentes económicos, pero también de los actores políticos. Pretender que todos nuestros problemas se arreglen reformando las formas de contratación laboral o las pensiones es un despropósito, reflejo en muchos casos de una cierta pereza intelectual. Los problemas con las instituciones y reglas van más allá del mercado laboral. Una reforma evidente es la de los mecanismos de retribución de altos directivos. Si no se contempla la reforma desde una perspectiva amplia, la percepción de injusticia y agravio bloqueará cualquier avance en este terreno.


La última R es la del reequilibrio de las cuentas públicas. Es de sentido común que no se puede vivir mucho tiempo con niveles elevados de déficit y deuda. El riesgo sería la "portugalización" o "italianización" de nuestra economía, en el sentido en que esos dos países se estancaron a inicios de esta década por su elevado déficit e incapacidad de transformarse. La clave está en que los déficits a corto plazo vayan acompañados de políticas de recuperación, reconversión y reforma creíbles. Y que el reequilibrio afecte tanto a los ingresos como a los gastos. De hecho, hay margen para hacer de los gastos un instrumento socialmente más equitativo y eficiente.


¿Cuál es la estrategia más adecuada para combinar esas cinco R? Los manuales no nos lo dicen. La respuesta pertenece al campo del "arte" de la política. Tiene mucho que ver con el "olfato clínico" de los políticos, con su intuición acerca de lo que en cada momento es socialmente aceptable. Y con su decisión para hacerlo.


Hace falta política. Buena política.


|
1

La sombra de Aznar

Posted by Roberto on 5:34 in
Muchos progresistas de la Región de Murcia y de España en general, lamentamos el cierre de uno de los blogs más lúcidos del pensamiento progresista: me refiero a La sombra de Aznar.

La primera vez que vi a Peperufo fue en la puerta del Ayuntamiento de Murcia durante los actos del Bassi-Bus, en aquellos días en los que la vergonzosa censura del gobierno regional a un artista movilizó muchas conciencias adormecidas. Lo primero que me llamó la atención de él fue su edad a tenor de la calidad y el profundo conocimiento de la política murciana que destilaban escritos. Advertido de su interés en preservar el anonimato, no quise molestarlo. Meses después cruzaríamos unas palabras en la presentación de la última publicación del Foro Ciudadano: La Región de Murcia Patas Arriba.

En su blog hemos disfrutado de un buen análisis político y económico, además de un magistral uso de la hemeroteca para desmontar las mentiras con las que un día tras otro nos atormentan las huestes de Valcárcel. Pero si algo he de destacar, es que ha tenido la valentía de analizar críticamente las miserias de la oposición progresista en nuestra Región, esas miserias que hacen que sea una mayoría en minoría, y que han molestado y no poco a aquellos que instalados en la mediocridad prefieren pasarse la vida mirándose al ombligo.

No seré yo quien intente convencerlo de seguir adelante. Cada cual tiene sus motivos, y se han de respetar. No estoy seguro de si este cierre se ha celebrado más en González Adalid o en Princesa, pero de lo que estoy muy seguro es de que el maltrecho progresismo murciano ha perdido mucho esta semana.

|
2

La falacia lógica del falso dilema

Posted by Roberto on 4:13 in
Vamos a dar comienzo a una serie de posts a la que denominaré falacias habituales en la política y la economía. Trataremos entre otras la falacia post hoc (ergo propter hoc), la afirmación de lo consecuente o la falacia de la composición, otro clásico en economía. Hoy hablaremos de la falacia lógica del falso dilema, muy típica de las organizaciones políticas, que se resume en una tenebrosa afirmación:


"O estás con nosotros o estás contra nosotros"
La falacia lógica del falso dilema (también conocida como dilema falsificado, falacia del tercero excluido, falsa dicotomía, falsa oposición, falsa dualidad, falso correlativo o bifurcación) involucra una situación en la que se afirma que dos puntos de vista son las únicas opciones posibles, cuando en realidad existen una o más opciones alternativas que no han sido consideradas. Las dos alternativas son con frecuencia, aunque no siempre, los puntos de vista más extremos dentro de un espectro de posibilidades. En vez de tales simplificaciones extremistas suele ser más apropiado considerar el rango completo, como en la lógica difusa.

La falacia del falso dilema es una de las formas de uso incorrecto del operador lógico «o». Para otros usos incorrectos de este mismo operador, vea la falacia de la elección falsa.

Los falsos dilemas son muy comunes en política y economía. Con frecuencia se ocultan en preguntas retóricas, y entonces se vuelven similares a la falacia de la pregunta compleja. Veamos algunos ejemplos:
  • «Quien no suma resta»
  • «¿Bajará usted los impuestos o está en contra de las familias?»
  • «Si se opone a abaratar el despido se debe oponer a la reforma laboral»
  • «¿Votará usted a este partido o le dará alas al terrorismo?»
  • «¿Está usted con nosotros o con las fuerzas del mal?»
  • «En nuestra búsqueda de progreso económico y político todos subiremos, o bien todos bajaremos».
  • «O recuperamos el trato de usted al profesorado o no se recuperará su autoridad».
Y cerremos con mi falacia favorita:

"Si te opones a la reforma fiscal del Gobierno estás a favor de las tesis del Partido Popular"

¡¡ Esto me ha dicho una persona de gran formación y responsabilidad política y sindical esta semana !!

|
0

Elinor Ostrom, Nobel de Economía

Aún no habíamos hablado del primer Nobel de economía concedido a una mujer, Elinor Ostrom. El profesor Mario Bunge nos explica por qué ha sido merecedora de este galardón en el diario argentino La Nación
Para quien quiera conocer más a fondo su aportación, es también recomendable leer a Paul Dragos Aligica, quien fue compañero suyo en la Universidad de Indiana [ir al texto].

Elinor Ostrom: un Nobel de Economía bien ganado
Mario Bunge
La Nación, 14 octubre 2009

Felicitaciones a los señores directores del Banco de Suecia y de la Academia Sueca de Ciencias. Esta vez acertaron al darle el premio 2009 a Elinor Ostrom. Ya era tiempo que se lo dieran a una socioeconomista progresista, en lugar de regalárselo a algún ideólogo cavernícola, como han acostumbrado hacerlo.

También era tiempo de que galardonaran a una mujer, la primera desde 1982, año en que premiaron a la socióloga Alva Myrdal, esposa y colaboradora de Gunnar Myrdal, premiado en 1974, y uno de los arquitectos del Estado sueco moderno.

¿Cuál es el principal mérito académico de la doctora Ostrom, profesora en Indiana University? Que estudió y propició la autogestión del bien común, tal como lo viene haciendo todos los jueves a mediodía el Tribunal de Aguas de Valencia, desde que lo instalaron los moros en el año 960.

¿Por qué importa este aspecto de la obra de Ostrom? Porque ha sido ignorado por casi todos los economistas políticos, no sólo los viejos conocidos de la derecha, sino también los marxistas, siempre enemigos de las cooperativas.

En efecto, casi todos los economistas reconocen sólo dos regímenes de propiedad: la privada y la estatal. No les interesa el tertium quid , la propiedad colectiva autogestionada, la que escapa tanto a la garra del gran capital como a la del Estado autoritario.

La economía política estándar propone los postulados siguientes:

1- Todos los bienes deberían ser de propiedad de particulares o corporaciones. (¿Por qué? Porque lo digo yo.)

2- El ojo del amo engorda al ganado: la propiedad sin dueño se deteriora, como lo demuestra la tragedia del bien común, tal como el ejido o el pastizal de la aldea. (¿Por qué? Porque lo dijo Garrett Hardin.)

3- El Estado debería ser mínimo: su única función debería ser garantizar el funcionamiento del mercado libre, o sea, el capitalismo sin reglas (Friedrich Hayek, premio Nobel 1974 y Milton Friedman, premio Nobel 1976).

Si hubiera popperianos de izquierda, acaso dirían que la contribución de Ostrom fue refutar el segundo postulado. Pero cualquiera podría argüir que refutar una proposición es lo mismo que confirmar su negación. No importa, sigamos.

En 1968 la prestigiosa revista Science publicó el artículo The tragedy of the commons , o sea, "La tragedia del bien común". Este hizo famoso a su autor, el ecólogo tejano Garrett Hardin, quien ya se había destacado por su defensa del principio sistémico "no puedes hacer una sola cosa" y su principio de exclusión competitiva (que discutimos en mi seminario de filosofía de la biología, en 1962, en la Universidad de Buenos Aires).

¿En qué consiste la tragedia de marras? Si todos los habitantes de una aldea tienen libre acceso a un pastizal común, todos pondrán a pastar tantos animales como puedan. De esta manera, el pasto no tendrá tiempo de volver a crecer, y el pastizal se acabará para mal de todos. La moraleja que sacó Hardin es que la propiedad sin propietario se deteriora hasta destruirse.

En su libro Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action (1990), Elinor Ostrom refuta a Hardin. Lo hace recurriendo a ejemplos históricos de autogobierno de bienes comunes, tales como tierras comunales (como los ejidos mexicanos), bosques (como muchos en la India), acequias (como las del río Turia), pesquerías (como la del Maine) y tambos (como los del Gujurat).

El resultado neto es que lo que importa para preservar un bien no es la propiedad sino la administración. Tanto es así, que una empresa privada mal administrada no beneficia siquiera a sus propietarios. La economía experimental y la psicología social contemporáneas nos dan datos para explicar por qué tiene razón Elinor Ostrom y, por el mismo motivo, por qué no la tuvo Garrett Hardin.

En efecto, esas ciencias han demostrado que solamente una minoría procura siempre maximizar sus utilidades esperadas, sin importarle si perjudica al prójimo. La mayoría de los seres humanos somos considerados y cooperativos. Basta consultar el volumen colectivo Moral Sentiments and Material Interests: The Foundations of Cooperation in Economic Life , publicado en 2005 por los economistas Herbert Gintis, Robert Boyd, y Ernst Fehr.

En mi libro Filosofía política (2009) cito muchas veces la obra de Ostrom, que sintoniza con una parva de documentos sobre el funcionamiento de cooperativas de todo tipo dispersas por el mundo, en particular, los anuarios de la Alianza Internacional de Cooperativas y de la Oficina Internacional del Trabajo, que mantiene la ONU en Ginebra.

En resumen, profesora Ostrom: enhorabuena por haber contribuido a resaltar el lado angélico de la bestia humana, y por haber desprestigiado a la economía y la filosofía políticas que dan por sentado que todos somos rapiñadores y carroñeros. Era tiempo de que el Premio Nobel lo ganase quien cree que la economía y la política pueden ser beneficiosas para la mayoría si reemplazan el pesimismo de Hobbes por el optimismo de Rousseau, y la incompetencia del asesor financiero por la competencia del almacenero de la otra cuadra.

Mario Bunge
es filósofo y físico, su último libro es Filosofía política. Solidaridad, cooperación y democracia integral. Editorial Gedisa. Permanentemente comprometido con los valores del laicismo republicano, el socialismo democrático y los derechos humanos, son memorables sus devastadoras críticas de las pretensiones pseudocientíficas de la teoría económica neoclásica ortodoxa y del psicoanálisis “charlacanista”.





Actualización del post. Incluyo este interesante artículo de Xavier Sala i Martin publicado en La Vanguardia donde comenta la "tragedia de los comunes" y la aportación de Ostrom:

La tragedia del bien comunal, de Xavier Sala i Martín en La Vanguardia

Se han fijado en que cuando vamos al restaurante en grupo y dividimos la cuenta entre todos, la factura es mucho más alta que cuando cada uno paga lo suyo? Si pagamos individualmente, todos evaluamos el beneficio y el coste de pedir langosta. Si el coste es demasiado alto, nos inclinamos por el pollo, que es más barato. Por el contrario, si el coste de la langosta se divide entre quince, ya no sale tan cara, por lo que decidimos pedirla. El problema es que todos los comensales piensan lo mismo, por lo que todos acaban comprando langosta (y copas, y puros) y la factura común acaba siendo estratosférica.

Este es un problema económico que se conoce como “la tragedia del bien comunal”. Los bienes comunales son aquellos que mucha gente puede utilizar a la vez: un parque, el mar, el bosque y los aparcamientos en las calles de la ciudad. Todos ellos comparten un fenómeno curioso: el beneficio es para el usuario, pero los costes se comparten entre todos.

Por ejemplo, si las tierras de pasto son comunales (como lo eran en la Europa medieval y todavía lo son en algunas zonas rurales), la hierba que come mi vaca me beneficia a mí, su propietario, porque me da mejor leche o mejores terneras. La destrucción que ocasiona mi vaca cuando come, sin embargo, es compartida por todos los demás propietarios, ya que sus vacas tienen menos pasto para comer. La tragedia de este tipo de situaciones es que, al ser los beneficios individuales y los costes compartidos, los usuarios tienden a poner demasiadas vacas y a sobreexplotar los recursos. Al final el pasto desaparece. Del mismo modo, los pescadores tienden a sobrepescar hasta que el mar se queda sin bancos de pesca, los leñadores tienden a cortar demasiados árboles hasta que nos quedamos sin bosques y cuando la factura es comunal, todos pedimos langosta, y se convierte en descomunal (y perdonen el fácil juego de palabras).

Para evitar la tragedia, se han propuesto dos tipos de soluciones. La primera es la privatización. Si la tierra de todos se divide en parcelas y nuestras vacas sólo puede pastar en nuestra granja, cada uno de nosotros se encargará de mantener un número de vacas que permita un pasto sostenible porque si este desaparece, desaparece el negocio. En el caso del restaurante, la solución es que cada uno pague lo suyo.

La privatización de los bienes comunales a veces es complicada por la naturaleza del bien en cuestión. Por ejemplo, es muy difícil dividir el mar en parcelas privadas. Para estos casos, las sociedades han encontrado otra solución: la intervención del Estado. El Estado se apropia del bien comunal (el mar), decide la cuota de pescado de cada uno y castiga con multas a los que se pasan. En el caso del restaurante, la solución consistiría en establecer una ley que prohibiera a los grupos de más de seis personas pedir langosta (una ley que seguro que le encantaría aprobar a la Generalitat actual, amante de regular y prohibir los comportamientos más recónditos del ser humano).

¿Por qué les explico todo esto? Pues porque el premio Nobel de Economía 2009 ha sido concedido a Elinor Ostrom, una politóloga que piensa en una tercera vía para evitar la tragedia del bien comunal: la cooperación. Si la gente que va a cenar en grupo lo hace repetidamente, son amigos y tienen sentido de la vergüenza, seguramente desarrollarán mecanismos para evitar que nadie se pase: el que pide langosta un día no es invitado el día siguiente, o se le recrimina en público o se habla entre todos para ponerse de acuerdo para que no pase.

Las investigaciones de Ostrom están entre la economía, la antropología y la ciencia política. Un ejemplo interesante ocurre con los pastos de los nómadas del centro de Asia. Los satélites detectaron hace años que el pasto en las zonas de Rusia y

China estaba desapareciendo mientras que los de Mongolia, no. Ostrom observó que en Rusia y China las tierras estaban colectivizadas mientras que las de Mongolia seguían siendo explotadas según las normas milenarias de las tribus de la zona (que compartían tierras y se respetaban entre ellas de tal modo que nadie se atrevía a perjudicar a las tribus vecinas). En 1980, China cambió de sistema y privatizó la explotación. Los satélites demostraron que los pastos no aumentaron. Con este ejemplo, Ostrom mostró que las soluciones encontradas por las tribus milenarias basadas en la cooperación y el respeto a veces son superiores a la privatización o a la intervención pública.

Ostrom no estaba entre los favoritos (lo escribo en masculino porque entre los favoritos no había ninguna mujer) a recibir el premio Nobel este año. Su contribución no es ni de las más citadas ni de las más conocidas del mundo. Yo, de hecho, confieso que no sabía quién era hasta el día que se le concedió el premio. Su metodología no es la más comúnmente aceptada por la profesión y sus conclusiones no parecen tan sólidas o bien probadas como las que la ortodoxia exige hoy en día. Pero, ya se sabe, a veces al Comité Nobel le gusta premiar las fronteras de la heterodoxia y eso, a la ortodoxia, no le gusta. Yo siempre he sido partidario de escuchar las ideas minoritarias, porque la ciencia no es democracia: en ciencia, que la mayoría piense una cosa no quiere decir que sea verdad. A veces, personas como Copérnico o Darwin están solos contra todos y… acaban teniendo razón. Bienvenido sea, pues, el premio Nobel a la señora Ostrom, no porque sea una mujer, sino porque nos enseña una nueva manera de enfocar la tragedia del bien comunal.

XAVIER SALA I MARTÍN, Columbia University, UPF y Fundació Umbele.


|
0

Rebélate contra la pobreza

Posted by Roberto on 3:38 in , , ,
Un año más nos sumamos a los actos que se celebran anualmente para denunciar que, en pleno s. XXI, aún 1.000 millones de personas (esto es, la sexta parte de la humanidad), pase hambre.

Os invito a releer una reflexión que escribí hace ya algún tiempo titulada "El coste de oportunidad de 2,5 billones de €uros"


|
0

Valor económico de la educación, por Joaquín Estefanía

Posted by Roberto on 0:24 in , , ,
En mi último post hablé de la evolución del gasto en educación por parte de la Administración Central del Estado. Hoy aparece en El País un artículo de Joaquín Estefanía con un sugerente título: "El valor económico de la educación". Aunque como bien remarca el autor la educación tiene un componente intangible que va mucho más allá de lo meramente económico, merece la pena leerlo.

El valor económico de la educación. Publicado en El País el 12 de octubre de 2009.

Hace poco se conocieron sendos informes del Banco Mundial y del Foro Económico Mundial que coincidían en la pérdida de competitividad de la economía española. Las causas de ello eran múltiples, entre ellas la necesidad de mejorar el modelo educativo. En relación con esta crisis tan profunda que estamos padeciendo se acentúa el valor económico de la educación.

Este valor no es el primero a tener en cuenta. La primera dimensión de la educación es la ciudadana; en una sociedad democrática la educación es una de las fórmulas de ciudadanía, y por tanto es un derecho. Otra dimensión es la social: es un elemento nivelador de primer orden, de igualdad de oportunidades, de integración y de cohesión social. Se dice que la mejor política social a largo plazo es la educación. La tercera dimensión es la económica; en estos momentos, en nuestro país hay nueve millones de estudiantes y más de 800.000 profesores. En coyunturas de recesión se manifiesta la importancia de la educación en su relación con el desempleo. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), la tasa de paro entre los menos formados duplica a la de los universitarios; cuanto más elevado es el nivel educativo, menor es la pérdida de empleo. Quienes sólo lograron cursar primaria tienen una tasa de paro del 25,4%; quienes estudiaron la primera fase de secundaria registran un desempleo del 23,6%; para quienes finalizaron la segunda fase de secundaria el paro se acerca al 17,3%. Los universitarios son quienes menos sufren el desempleo, con un 9,5% de tasa de paro. Y entre los doctores el desempleo es aún menor.

La crisis económica ha tenido como característica singular la de homogeneizar algunos problemas a escala planetaria, pero cuando se salga definitivamente de la recesión cada sociedad se enfrentará a sus propios fantasmas. Los de España son principalmente la falta de competitividad y un porcentaje muy alto y absurdo de desempleo. Para combatirlos es para lo que se necesitan las reformas estructurales, entre ellas la de la educación. El nuevo modelo de crecimiento que se busca no se basa sólo en la educación, pero sin ella tampoco será posible. De ahí que el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, esté empeñado en un pacto social y político que consiga mejorar, modernizar y estabilizar la educación. Veremos qué capacidad de sacrificios compartidos son capaces de hacer los que han de participar en él, en un puñado de asuntos cruciales que representan la clara inadecuación del sistema educativo.

Entre ellos hay un problema de financiación (aunque ni mucho menos es la única dificultad). Según la oficina estadística de la Comisión Europea, en 2005 el gasto en educación en relación con el PIB en la media de la Unión Europea suponía un 5,03%. España estaba en la cola con un 4,23% y por delante estaban países como Alemania (5,03%), Francia (5,65%), Italia (4,43%), Reino Unido (5,45%), Países Bajos y Finlandia. En 2009, la inversión del conjunto de las administraciones públicas en educación ascenderá a 52.000 millones de euros, es decir, un 4,95% del PIB, prácticamente el doble que en 2001 y tan sólo a poco más de una décima de la UE.

El diagnóstico de la situación lo ha proporcionado el último informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Más allá de los siniestros datos sobre el abandono y el fracaso escolar, que tanto se destacan, también hay otros muy representativos. Por ejemplo, el 49% de la población adulta sólo ha acabado la enseñanza obligatoria; el 51% de los españoles de entre 25 y 64 años tiene estudios postobligatorios, lo que supone que por primera vez este colectivo supera a quienes sólo han finalizado los estudios obligatorios; un 29% posee titulación superior y un 22% tiene estudios secundarios no obligatorios. Los titulados de formación profesional de grado superior han llegado al 14%, etcétera.

Habrá que seguir las vicisitudes de este pacto sobre la educación. Será un test central para saber quién asume como retórica y quién como realidad lo que el presidente del Gobierno escribía el pasado lunes en una carta abierta a los maestros: "Nunca antes nuestro porvenir ha dependido tanto de la educación, del conocimiento, de la capacidad creadora e innovadora, que son la base del bienestar y de un nuevo modelo de crecimiento económico".

Artículos relacionados

El Nobel de Economía Paul Krugman reflexiona sobre el declive de la educación en EEUU y la repercusión de la crisis en el gasto educativo en El estadounidense inculto


|
3

El algodón no engaña (sobre el gasto en educación)

Posted by Roberto on 4:31 in ,
Después de unas semanas de acontecimientos agridulces nos llega una magnífica noticia en cuanto a política presupuestaria: el presupuesto del Ministerio de Educación crecerá el año que viene un 2.8%, salvándose así de los recortes presupuestarios a los que obliga la crisis. La partida de becas, en particular, crece un 3,8% más hasta alcanzar los 1.400 millones de euros. [Leer más]

En mi último post, un empedernido seguidor derechista comentaba que este gobierno "no ha invertido en los temas que tanto reprocháis a Aznar: educación y justicia". Esto me dio una gran idea para este nuevo post, y es que lejos de dogmas partidistas, las estadísticas, como el algodón, no engañan.

En las siguientes filas recojo año a año los siguientes datos: presupuesto en educación (1) y crecimiento porcentual respecto al año anterior (2). A continuación recojo el PIB nominal a precios de mercado -sin descontar el efecto inflación- (3) y su crecimiento porcentual (4). Como resultado de dividir (1) entre (3) obtenemos el peso del gasto en educación del Gobierno central sobre el PIB. Los resultados saltan a la vista.




¿No ves la tabla entera? Pulsa aquí


Gasto en Educación del MEC y participación en el PIB. 2004-2010















2000 2001 2002
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009
2010

1. Presupuesto MEC en educación (mill €) 1,311.73 1,115.85 1,200.37 1,357.32 1,516.30 1,615.30 1,935.00 2,440.00 2,831.00 3,121.00
3,209.00


2. TV% respecto año anterior
--- -14.93% 7.58% 13.07% 11.71% 6.53% 19.79% 26.10% 16.02% 10.24%
2.82%


3. PIB nominal pm (mill €)
630,263 680,678 729,206 782,929 841,042 908,450 980,954 1,052,730 1,088,502 1,044.962
1,058,400


4. TV% PIB nominal a pm
8.68% 8.00% 7.13% 7.37% 7.42% 8.01% 7.98% 7.32% 3.40% -4.00%
1.29%


5. Gasto Educación / PIB (%)
0.2081% 0.1639% 0.1646% 0.1734% 0.1803% 0.1778% 0.1973% 0.2318% 0.2601% 0.2987%
0.3032%

Fuente: INE y MEC.







Notas: El PIB de 2009 está estimado suponiendo un crecimiento nominal del -4.00% para final de año




El PIB de 2010 está estimado suponiendo un crecimiento nominal del 1.29% (Inflac. del 2% y crecimiento real del PIB del -0.70%, según el FMI)











Resumen de los datos

2000-2004


2004-2010









a) TV % total del periodo del Gasto en educación
15.60% 111.63%








b) TV % total del periodo del
PIB nominal a precios de mercado

33.44%

25.84%









c) (a) / (b)
0.47 4.32







Conclusiones

1. Durante la última legislatura de Aznar, el PIB nominal (PIB real+inflación) creció en España un 33,44% mientras que la inversión en educación lo hizo sólo un 15,60%, esto es, menos de la mitad. A consecuencia de esto, el gasto en educación estatal (el que depende del gobierno central) como porcentaje del PIBcayó desde el 0,2081% en el año 2000 hasta el 0.1803% del PIB a finales de 2004.

2. Durante la legislatura y media del gobierno de Zapatero, el PIB nominal crece un 25.84%, mientras el gasto en educación crece un 111,63%. Esto es, el gasto en educación crece 4 veces más que el PIB. Como consecuencia de esto, la participacióndel gasto en educación sobre el PIB pasa del 0,1803% hasta el 0,3032%.

Aunque a veces pueda parecer lo contrario, no todos los gobiernos tienen las mismas preocupaciones.

|

Ideas que guían este blog

"El liberalismo económico es la zorra libre en el gallinero libre"

Rosa Luxemburgo

"Donde hay educación no hay distinción de clases"

Confucio

“El alojamiento es una necesidad humana prioritaria, como el alimento y el agua, y una condición esencial de la vida civilizada. Cuando se comprendan estas verdades, se reconocerá el problema de estar sin hogar como lo que verdaderamente es: una afrenta contra la dignidad humana y la denegación de un derecho humano básico.”

Lord Scarman

"Querer informarse sin esfuerzo es una ilusión que tiene que ver con el mito publicitario más que con la movilización cívica. Informarse cansa y a este precio el ciudadano adquiere el derecho de participar inteligentemente en la vida democrática"

Ignacio Ramonet.

"Al mismo tiempo que mejora la organización de los mercados de inversión, aumentan, sin embargo, los riesgos del predominio de la especulación. Los especuladores podrían no resultar perjudiciales si fueran como burbujas dentro de una corriente empresarial estable; lo grave se produce cuando es la empresa la que se convierte en una burbuja en medio del desorden especulativo".

"Cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un subproducto de las actividades de un casino, es probable que el trabajo se haya hecho mal".


J. M. Keynes. 1936

Copyright © 2009 Cuadernos keynesianos All rights reserved. Theme by Laptop Geek. | Bloggerized by FalconHive | Distributed by Blogger Templates | rb